Ohta Keiichi tra erotismo e modernismo

pubblicato: venerdì 28 luglio 2006 da c151.com in: Designer


Ohta Keiichi è un’artista davvero difficile da presentare, attivo a partire dalla seconda metà degli anni settanta è tra i fondatori di Panorama Hour, un collettivo artistico e musicale che si ispira all’estetica del periodo tra la fine dell’epoca Taisho (1912) e l’inizio di Showa (1926). Questo periodo è per il Giappone come d’altronde anche per l’Europa un periodo di fermento culturale, di grandi trasformazioni politiche e sociali, è il periodo delle avanguardie, del modernismo e della letteratura Eroguronansens, una corrente di scrittori di racconti a sfondo erotico/grottesco. Dall’esperienza del gruppo Panorama Hour nasce anche il trio musicale Guernica per i quali Ohta è una specie di direttore artistico: scrive i testi, i concept e realizza le grafiche degli album. Sarebbe riduttivo inquadrarlo come artista della new wave anche se in realtà i suoi numerosi progetti musicali, anche da solista, si inseriscono in questo contesto, viene recensito e ai Guernica dedicate intere copertine su Foolsmate il magazine di riferimento della scena Indy Giapponese. Dagli anni ottanta Ohta Keiichi non si è mai fermato di produrre illustrazioni e disegni all’interno dei circuiti underground di mezzo mondo, ha collaborato con il magazine francese interamente serigrafato Hopital Brut, per il periodico musicale bananafish di S.Francisco e numerose gallerie d’arte.

PUBBLICITÀ
1 stelle2 stelle3 stelle4 stelle5 stelle (nessun voto)
condividi condividi 1 commento
PUBBLICITÀ

Commenti dei lettori

(Inserisci un commento - Nascondi commenti anonimi)
  • […] Descubrí al ilustrador nipón Ohta Keiichi bastante tarde: en 2003, en Tokio, me topé con una de sus repugnantes postales en una subterránea tienducha de snuff movies, fotos porno y tebeos raros. En la postal aparecía un niño obeso cuyas carnes se abrían y supuraban sanguinolentos filetes que eran comidos crudos por sus amiguitos. Desde entonces, Keiichi se convirtió en uno de mis dibujantes japoneses favoritos, uno de esos autores que (como Suehiro Maruo, Trevor Brown, Stu Mead, Blanquet y un largo y sórdido etcétera) encuentran en la ilustración una forma de vomitar sus pesadillas, de limpiarse por dentro para no enloquecer y acabar tirándose por la ventana o convertidos en serial killers, devoradores de órganos o molestadores de infantes (que no infantas, o también) mongólicos. El arte de Ohta tiene, en fin, un poder tan curativo para su alma como los sueños para el onironauta. Ohta Keiichi (Ota Kêiti para los amigos) nació en Tokio en 1957 y tuvo la suerte de ser joven en el Japón de los 80, una época en la que había una importante escena artística underground en su país. Empezó haciendo discos de música rara y salvaje, siguió decorando sus portadas con atrocidades, continuó haciendo ilustraciones para revistas sadomasoquistas y terminó consagrado al arte extremo, defecando un buen puñado de ilustraciones e historietas cada año. En los 90, Ohta se convirtió en artista de culto mundial al aparecer en la visionaria revista cyberpunk “Mondo 2000″; más tarde, conquistaría las alcantarillas gabachas al aparecer en el periódico de crítica social hardcore “CQFD“, logrando meter algunas de sus obras en el colectivo Le Dernier Cri , para los que rodó su primera pieza de animación, tan brillante y demencial como su obra estática. Mientras, sus exposiciones se multiplican, llenando de horror las galerías más bizarre del planeta. Haciendo gala de un retorcido sentido del humor, Ohta plasma y condensa en sus imágenes toda la perversión, crueldad, locura y belleza que late en las tripas de Japón, unas tripas siempre dispuestas a ser rebanadas por el filo de una katana. El resultado es perturbador… sobre todo para el ojo occidental. Son escenas dantescas, dibujos para no dormir. Sé lo que están pensando: “Bah, ya nada me asusta en estos tiempos, todo está visto, no me impacta lo que hace este tío, la realidad supera la ficción”. Ya, pero… ¿Pondría usted un cuadro como este en el salón comedor de su casa? ¿Se imagina la cara de su santa madre cuando fuera de visita? ¿Cómo? ¿Que qué clase de individuo es capaz de pintar cosas como esta? Pues un tipo bastante normal (para ser japonés), si exceptuamos alguna pequeña rareza como, no sé, vivir entre muñecos de niños a tamaño natural o coleccionar botellas de formol llenas de insectos y serpientes. Pero, nada, ya les digo, son menudencias, simples anécdotas, porque, ya ven, Ohta Keiichi es un señor con pinta de no haber roto nunca un plato… ¿no? […]

PUBBLICITÀ
L'email è richiesta ma non verrà mostrata ai visitatori.
Commenta questo articolo

Registrati per riservare il tuo nickname preferito su tutti i blog di Blogo e per caricare il tuo avatar. Se sei già registrato, effettua il login per usare il tuo nickname.

Si No
I commenti sono sottoposti alle linee guida per la moderazione.

Anteprima del commento

Network Blogo